28 de junio de 2012

Soñando veranos


Primero una siesta en el sofá y un café sin prisas.
El maletero lleno de despreocupaciones.
Un trayecto de sonrisas y canciones.
Un pisito en el mar sin relojes.
Desayuno con vistas a nosotros,
comidas, meriendas, cenas
con sobremesas que se extinguen en otro dormitar.
Días sin horarios,
camas sin sueño,
estómago sin hambre,
sexo con hielo.
Paseos, paseos
a pesar de las nubes mezquinas.
Tantos días por delante que no pierdo el tiempo en contarlos.
Plaga de libretas con listas de planes por hacer.
El solsticio te devuelve mis noches,
el deseo nos da cita en cualquier sitio
como amantes furtivos de verano.
Te beso en la boca con besos nuevos,
me besas en los labios con la misma mirada azul.
Han pasado diez años
y aunque cuando se vive no se escribe
tenía que decirte que todavía te quiero
a pesar de las nubes mezquinas
o gracias a ellas.

17 de junio de 2012

exámenes

Durante las tres horas, más o menos, que suele durar un examen de español de adultos me da tiempo a muchas cosas y he de reconocer que hasta me gusta ese paréntesis que se me otorga en mi agitada vida de joven profesora y madre.  Leo el periódico, hago el autodefinido del domingo, leo el suplemento, corrijo exámenes previos, pienso, escribo, divago, me dejo llevar por el silencio, observo, vuelvo a pensar y anoto.  Leo poesía.  Algunos versos de Luis García Montero que comparto a continuación:
"No se llamó Cupido
aquel conserje rubio de ojos infantiles
que nos dejó la llave
de la segunda noche en el primer hotel.
Pero sentí su arco,
la flecha que cruzaba las sombras del vestíbulo
y buscaba la luz del ascensor
antes de que la puerta se cerrase"

"Mientras me sonreías, 
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo contarte"

Poesía...A veces me pregunto si estoy yo en ella o ella en mí
y qué existió primero
y pienso en todos los poetas que he conocido y viceversa
y pienso que vivir es escribir
o viceversa...



14 de junio de 2012

Divarmeusted


Dígame usted señor Dívar: cuando inhabilitaron a Garzón por ser un auténtico juez, ¿pasó usted la factura del champán también a judicatura?.  Váyase ya, señor Dívar.  En esta vida no sólo hay que ser honrado sino parecerlo.  Quizá la decencia y la humildad no se la enseñaron en la universidad, ésas las enseña la vida.  Se descubre antes a un mentiroso que a un cojo.  Otra frase llena de sabiduría que no está en el código civil.  Yo tengo un sexto sentido para reconocer a impresentables.  En cuanto surgieron los primeros rumores me dije “este tío no es trigo limpio”.  Me pasó algo parecido con otro pájaro, DSK.  Hasta me costó alguna que otra discusión en la que me tacharon de feminista empedernida.  Señor Dívar, ¿por qué iba usted a misa en coche oficial? ¿era para poder esconder la cara de sinvergüenza tras los cristales tintados?
Y lo que da más pena aún: el maldito corporativismo.  A un cantautor le llevan al banquillo por cocinar a un cristo y a usted que se guisó y se comió el dinero de los contribuyentes tenemos que aguantar que se pavonee en el sillón de la diosa justicia, que dicen que es ciega, por cierto.

Clasificados


Una mañana me encontré en el periódico con una oferta de trabajo que me dejó perpleja. En el diario flamenco De Morgen (el mismo que yo estaba leyendo) buscaban a un redactor.  Mi perplejidad fue superlativa cuando leí el perfil del candidato: un licenciado de una carrera de letras (es decir, no sólo periodismo, sino filología, filosofía...) que tenga “pluma ágil”.  La expresión me dejó anonadada.  ¿El por qué de mi anonadamiento? Creo que nunca me encontraría un anuncio así en España.  En España la “titulitis” ha infectado el mercado del trabajo.  Una carrera universitaria ya no es suficiente, hay que tener un postgrado, un master y además hay que tener la carrera concreta para el puesto concreto.  Y la experiencia, claro.  Pero ya me contarás cómo salimos del círculo vicioso.  Si no hay trabajo, no hay experiencia.
Supongo que hubo un tiempo (lejanísimo) en el que había gente que trabajaba de periodista sin tan siquiera haber estudiado en la universidad.  El tiempo de Maruja Torres, una autodidacta.  Esos self-made periodistas que se transformaron en escritores y ahora nos deleitan o fustigan con sus columnas de opinión.
Es una lástima que el sistema universitario español no se plantee una reforma a fondo en serio.  Debería ser más flexible.  Uno no debería estar tan limitado de por vida por la carrera que estudió.  Lo hablaba el otro día con una amiga española que también vive en Bélgica.  Aquí la gente estudia una cosa y no necesariamente trabaja de eso.  Por ejemplo, uno que estudie Filosofía en España, está avocado a trabajar de profesor de secundaria.  Mientras que aquí te los encuentras en los departamentos de selección de personal, por ejemplo, ¿increible de bueno, no? . Está claro que la formación que se da a los belgas desde la escuela secundaria es más completa y variada.  Sus conocimientos de informática y de idiomas les hacen más versátiles a la hora de salir al mercado laboral. Y sus planes de estudios universitarios están más en consonancia con las necesidades del mercado.

Yo estudié Filología Inglesa y, sinceramente, no me ha servido para desempeñar el trabajo que hago actualmente.  Ser profesor se aprende siéndolo. Pero seguramente mi carrera podría haber estado más encaminada a la enseñanza, ya que fuera de ella no puedo aspirar a mucho más.
Durante mis años universitarios escribí en la revista Artículo 20, hice mis pinitos como periodista y escritora.  Pero sin título de periodista me parece prácticamente imposible trabajar en ese sector.  Sin embargo aquí te encuentras a filólogos que trabajan de redactores en la radio o en la tele y que firman brillantes artículos en revistas famosas, como el marido de una compañera mía.  Chapeau por un sistema así.  En Inglaterra lo llaman la meritocracia. Un título universitario en sí mismo ha perdido su valor en España y eso debería cambiar.  La mayoría de los jóvenes licenciados españoles en paro se preguntan ¿para qué me sirve la carrera? Normal.  Y los trabajos deberían estar remunerados acorde con el diploma.  Ese tiempo que invertiste en formarte debería ser compensado después (como sucede aquí).
Quizá alguien piense que no es momento para hablar de “el empleo ideal” cuando millones de jóvenes se matan por lo que salga.  Pues déjenme decirles algo: ES EL MOMENTO.  Quiero remover conciencias. ¿Acaso es normal que nos enteremos de que el político fulanito ha ganado no sé cuanto en su puesto de consejero de no se qué por su cara bonita mientras el licenciado menganito hace cola en el inem con toda su intelectualidad? ¿Acaso no se construye un país avanzado con gente educada? ¿Es que nuestros padres se han sacrificado en pagarnos cinco años de carrera para que nos conformemos con lo primero que nos dan? No señores, ya basta.  Ya basta de conformismos y de autocomplacencias.  Estamos mal, de acuerdo.  Pero por favor, que se reforme la educación con vistas a largo plazo y no se recorte donde no se debe recortar. Ya basta de chapuzas y de parches.  La educación es la base y es el futuro,  mimémosla.  Tal vez si nuestros estudios universitarios fueran más flexibles y actualizados, sería más fácil encontrar trabajo y reciclarse en las circunstancias que nos toca vivir.

Sueño en que llegará un día así para la joven filóloga española: se levantará y saldrá a tomar un café al bar de la esquina y verá un anuncio a toda página en El País que diga “ se busca universitario de humanidades de pluma ágil para completar la redacción de nuestro diario, se remunerará según el baremo de licenciados.”  Quizá esa chica no esté interesada en el trabajo porque ya tiene uno, pero sonreirá, ya no se sorprenderá y  pensará “cómo ha cambiado todo”, “éste sí que es un país más justo”.

22 de mayo de 2012

Minirrelato para María


Mientras sube al autobús siente el nudo en el estómago pero aguanta el tipo y sonríe conteniendo las lágrimas. Su madre no será tan fuerte y dará rienda suelta a la emoción de ver cómo su niña, aunque por una semana, abandona el nido, las alas de mamá gallinita.  Ella subirá al autobús deprisa y buscará dónde sentarse, preferiblemente en una ventanilla para poder seguir despidiéndose de su familia con la mano y mostrarles lo fuerte y lo mayor que es.  Cuando se abrocha el cinturón de seguridad, de algún modo se está desprendiendo del último cordón umbilical.  Tiene once años y mil pájaros en su cabecita preadolescente.  El autobús se aleja del pueblo veloz y ella mirará una última vez la catedral y verá de lejos el campo de fútbol donde tantas veces ha entrenado con su equipo y pensará en su hermano, inseparable, su mellizo que ahora no estará para protegerla.  El nudo en el estómago va dejando paso a un gusanillo agradable de lo que está por venir.   Un viaje a cualquier lugar es a menudo un viaje hacia uno mismo.  Una oportunidad para ser nosotros mismos o la persona que realmente queremos ser.  Sueños de libertad.  De amistades verdaderas aunque efímeras.  Otros lugares y cosas que aprender.  La sensación de estar haciendo algo grande, importante.  De distinguirse del resto. Sobre todo de las aquellas a las que dejó atrás con una mueca de envidida.  Y cuando regrese, ya estará un paso de gigante por delante de ellas.  Cuando regrese,  las sirenas se acercaran a ella con sus cánticos maliciosos a saber y a preguntar para luego desdeñar y decir que lo que ellas se han perdido no era para tanto.  Pero tú ya estás un paso por delante de las cigarras.  La hormiguita trabajadora y lista y fuerte y guapa.  Las que se quedan son reinas de un palacio invisible.  Viajar te hará mejor persona, más segura de ti misma y te darás cuenta de que nunca más tendrás que andar detrás de nadie.  Tú ya estás un paso por delante.

14 de mayo de 2012

Una caja de botones

Como una estrella de mar, te abrirás
alejándote de tu cunita, escucharás
de boca en boca frases de la vida
de pasito en pasito encontrando el camino
(...)
Entre figuritas de papel y cartón
comprenderás y volarás, volarás.
                                                           Annie Sureda



Coser un botón o arreglar un descosido es un poco como curar una herida y proporciona una sorprendente satisfacción. Me gusta coser, remendar los agujeritos y recoser los botones de la ropa de mi hija como si le diera besos en una herida. Supongo que forma parte de mis recuerdos dulces como hija: ver a mi madre coser, hacer punto o ganchillo, bordar, me transmitía una sensación de paz y es una imagen tradicional de la madre en casa como concepto físico pero también psicológico de permanencia, seguridad y protección. El runrún de la máquina de coser era una nana que adormila los miedos e inseguridades infantiles.

La vida es un círculo y todo vuelve. Antes hija, ahora madre. Quién presagió que volveríamos a lo manual, que se llenarían (y con listas de espera) las clases de costura, que querríamos hacer la ropa a nuestros hijos. Quién se hubiera atrevido a presagiar esa nostalgia en la era de la modernidad, en la que era común el comprar-tirar-comprar, las fábricas que hacían ropa que uniformaban a la población y que además salía más barato comprar una bufanda que comprar la lana para hacerla. Y no digamos el tiempo. Cuando no había tiempo para nada, ni siquiera para aprender lo que podría llegar a ser una afición. Ese pasatiempo heredado de madres a hijas. He visto a mi madre y a mi abuela hacer ganchillo. Patucos, alfombrillas, mantitas que me tapaban en mis siestas universitarias. Y quizá tuvo que venir la peor crisis económica a descubrirnos la vida. La casa, la familia, la maternidad y la caja de botones. Quizá la crisis nos quite el trabajo y los lujos materiales. Pero quizá la crisis nos devuelva la vida pura, el tiempo, las cosas que hacemos con las manos, la crianza de nuestros hijos, esa comida preparada con mimo que desafía a las enfermedades. Quizá descubramos de pronto que a pesar de la crisis o gracias a ella, podemos ser felices con las cosas más elementales y quizá el secreto siempre estuvo en una caja de botones.

PD: Mi regalo del día de la madre ha sido un precioso costurero. Hace unos años jamás habría imaginado querer un regalo así.

4 de mayo de 2012

Semblanza de Julio

Será que me fijo más en el personaje.

Mañana de sábado en clase, lluvia que no cesa, el gris más gris que te puedas imaginar a través de los cristales. Un pájaro acuático, afuera graznando, es el último vestigio de esta primavera (de luto, como diría Juan José Millás).

Charla de un periodista que aunque vive aquí, nació al otro lado del Atlántico.

De tu (interesantísima) charla extraje algunos pensamientos y reflexiones que quiero compartir:

- Que uno (si es listo y para ser más feliz) puede (¡y debe!)adaptar sus necesidades a la situación económica que le toca vivir, es decir el refrán que dice “no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.
- Que el saber es la auténtica riqueza que tiene el hombre y de la cual no le pueden desposeer (aunque sólo los estudiados o leídos se den cuenta de esta gran verdad).
- Que en la sociedad global y mediática en la que vivimos tenemos todos los medios para leer, informarnos, saber y para ser quienes queremos ser sin necesidad de depender de otros para serlo (¿quién es fulanito o menganito para decirte que no puedes ser y ejercer como periodista o escritor, por ejemplo?)

Nos llevaste de Ciudad Juárez a México DF. Ahora veamos si tras escucharte tres horas, se me quedó algo del personaje: piel muy morena que hace resaltar el blanco de las uñas, pelo negro muy negro y barba- perilla todo muy al estilo de mi entrañable amigo Blanco Vaquero, la cadena-llavero de metal que se balancea de un bolsillo al otro del pantalón jeans le da un toque duro que después desmentirá el leve temblor de sus manos. Una misma lengua madre adornada por distintas las palabras y... “a pesar de todo” nos entendemos.

Envidio el optimismo y determinación para ser quien quiere ser que a mí me falta. Miro en la pantalla proyectada de su ordenador la hora pero advierto que el tiempo que contemplo sigue anclado a la metrópoli azteca. A eso voy a llamarle estar con el tiempo (y quizá el corazón) en otra parte.

Quizá pienses, ¿adónde fue a parar todo el contexto del que platiqué?

Es que yo soy de esa clase de personas fascinadas por el personaje...